Nintendo Switch (OLED): la consola de Nintendo evoluciona

Julio Rojas - 06/07/2021 - 11:00 AM

Infinidad de rumores y filtraciones después, Nintendo ha anunciado su nueva Nintendo Switch (OLED). A pesar de que se esperaba que la nueva consola de Nintendo fuese un modelo "Pro" con pantalla OLED y soporte para 4K, lo cierto es que no ha sido así. El nuevo modelo es descafeinado y, en pocas palabras, supone una evolución relativamente justa.

A continuación vamos a repasar las principales diferencias entre la Nintendo Switch estándar (la no-Lite) y la nueva Nintendo Switch (OLED), una consola que, simplemente, pone sobre la mesa una pantalla OLED, un altavoz mejorado, un soporte ajustable y una base para la tele con puerto Ethernet, pero poco más.

NINTENDO SWITCH (OLED) NINTENDO SWITCH
DIMENSIONES 102 x 242 x 13,9 mm 102 x 239 x 13,9 mm
PESO sin Joy-Con 320 gr 297 gr
PESO con Joy-Con 420 gr 398 gr
PANTALLA OLED 7" IPS/LCD 6,2"
CPU/GPU NVIDIA Tegra NVIDIA Tegra
ALMACENAMIENTO 64 GB 32 GB
CONECTIVIDAD WiFi ac / LAN WiFi ac / LAN
SALIDA DE VÍDEO 1.920 x 1.080 60FPS 1.920 x 1.080 60FPS
SALIDA DE AUDIO PCM lineal 5.1 estéreo PCM lineal 5.1 estéreo
BATERÍA 4.310 mAh 4.310 mAh
PRECIO 350 dólares 320 dólares

Las principales diferencias

La Nintendo Switch (OLED) es una Nintendo Switch con una pantalla más grande y un par de mejoras, pero a efectos prácticos es la misma consola. Tanto es así que la Nintendo Switch (OLED) es compatible con los Joy-Con de la versión estándar y con sus juegos. Vamos, que si tienes juegos de Switch podrás usarlos en la Switch (OLED).

El nuevo modelo es ligeramente más pesado, con 420 gramos de peso con los Joy-Con puestos frente a los 398 gramos de la Switch base. La compañía ha implementado una pantalla OLED, algo que se esperaba, y ha aumentado su tamaño hasta las siete pulgadas. Sin embargo, la resolución sigue siendo la misma: HD (1.280 x 720 píxeles).

Las ventajas de la tecnología OLED son, básicamente, que ofrecen colores más vivos, negros más puros y mucho mejor contraste que los paneles IPS convencionales. No obstante, también tienen sus desventajas, como la posible aparición de zonas quemadas a largo plazo. Eso es debido a que los paneles OLED usan compuestos orgánicos que son más propensos a sufrir degradación y retención de imagen.

Por otro lado, una mejora interesante es la implementación de un soporte ajustable. Esta era una de las grandes quejas de los usuarios (y el que escribo esto lo suscribe como usuario de Switch), y es que la Nintendo Switch en modo sobremesa solo se puede colocar en una posición. La Nintendo Switch (OLED), sin embargo, se puede colocar en diferentes posiciones, lo que debería hacer más cómodo jugar multijugador en local, por ejemplo.

Otro cambio lo encontramos en los altavoces, otra queja frecuente de los usuarios. La Switch (OLED) sigue conservando los altavoces estéreo, pero ahora Nintendo afirma haber optimizado el audio para que sea de mejor calidad cuando juguemos en modo sobremesa y portátil. Habrá que esperar hasta el 8 de octubre para ver cómo se comportan.

El penúltimo cambio importante está en la base para jugar en la televisión: ahora tiene puerto Ethernet integrado para jugar en línea. El modelo anterior también era compatible, pero mediante un accesorio opcional que se debía comprar aparte. Ahora el puerto Ethernet está integrado en la base y, en principio, debería ofrecer una experiencia más estable jugando en línea.

Finalmente, toca hablar del almacenamiento interno. Si la Nintendo Switch montaba 32 GB de almacenamiento interno de los que 6,2 GB estaban reservados para el sistema operativo, la Nintendo Switch (OLED) sube hasta los 64 GB. Es el doble y seguramente sea un cambio bien recibido por los que gustan de tener varios juegos instalados en la consola.

La evolución se queda corta

Pero eso es todo. Más allá del cambio de tecnología de pantalla y el tamaño, el soporte ajustable, el doble de almacenamiento interno y la base con Ethernet, la Nintendo Switch (OLED) no deja de ser una Nintendo Switch ligeramente vitaminada. Una evolución sutil que cuadra con la estrategia de Nintendo, pero que se queda corta en cuanto a potencia.

Por un lado, la pantalla OLED de siete pulgadas conserva la resolución HD (1.280 x 720 píxeles), por lo que la densidad de píxeles por pulgada de la nueva consola de Nintendo será menor. Eso debería repercutir en la calidad de imagen, que debería ser ligeramente menor en la nueva consola.

Por otro lado, la nueva tecnología y el nuevo tamaño no están acompañados de una mejora de potencia. Tanto la Nintendo Switch como la Nintendo Switch (OLED) montan un procesador NVIDIA Tegra de 2015, un procesador que sirve para los juegos actuales pero que habrá que ver cómo se comporta ante la llegada de títulos como 'Leyendas Pokémon: Arceus', el mundo abierto de Pokémon que apunta a ser bastante exigente. También se ha confirmado que no se ha modificado la CPU ni se ha añadido más memoria RAM.

Básicamente, la Nintendo Switch es, sobre el papel, igual de potente que la generación anterior, lo cual explica que no tenga salida de vídeo en 4K, algo que también se esperaba. Quizá no sea la última consola que veamos este año (los rumores apuntaban a una presentación en septiembre), pero sería extraño que Nintendo lanzase nuevo hardware este año. No obstante, en febrero dijeron que no habría más modelos pronto y aquí estamos, hablando de la Switch (OLED).

Tampoco hay mejoras en la autonomía. Las cifras oficiales son de entre 4,5 y 9 horas de autonomía, con 5,5 horas jugando a 'The Legend of Zelda: Breath of the Wild'. Es la misma cifra que la consola original. Tampoco se ha mejorado la velocidad de carga, que sigue siendo de tres horas.

Lo más interesante de todo es que no importa porque Nintendo nunca ha querido entrar en la guerra de consolas. Nintendo sabe que su consola funciona y que sus juegos first-party funcionan. Para Nintendo no es una cuestión de mejor hardware, sino de sacar juegos para su hardware, y esa estrategia le ha funcionado siempre: 84,59 millones de consolas vendidas lo avalan.